jueves, 8 de abril de 2021

Hablemos de medicina (I): El asterisco

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Laura, nerviosa, tamborileaba sus dedos sobre el brazo del sillón. El médico estaba tardando más de lo previsto. En la pantalla de la televisión sonaba la monocorde sonatina de los avisos, pero ninguno correspondía a sus iniciales. 

No sabía como todas aquellas personas con las que compartía la sala de espera, eso sí guardando la distancia de seguridad que la actual situación imponía, estaban, o al menos eso aparentaban, tan impertérritas, cada una haciendo solo caso a la pantalla de sus teléfonos móviles.

Total que se debatía entre el impulso por huir, aunque fuera hacer como el avestruz o tratar de controlar una pulsaciones que por momentos aumentaban. A saber como tendría la tensión. Estaba convencida de que le iba a pasar algo malo, además de lo que sus análisis, motivo que la había llevado hasta allí, ya presagiaban.

Por fin el monocorde sonido anticipó la aparición en la pantalla de las iniciales LRF. Las suyas. Ahora sí que las pulsaciones se dispararon, y el corazón latía en su pecho con el sonido de un tambor que todo el mundo de la sala seguro que oiría. Las manos le sudaban y las piernas le flaqueaban, a pesar de lo cual reunió fuerzas para levantarse como un resorte y abalanzarse hacia la anunciada consulta 22.

– Por fin, doctor. Creí que me iba a dar algo – exclamó, adoptando en la silla una posición de expectante defensa.

– Pero, bueno, Laura, ¿qué le pasa, por qué esa angustia?.

Ella sabía que aquel doctor era paciente, le explicaría todo de modo que pudiera entenderlo, y no le daría mayor importancia a que el sobre de los análisis lo hubiera abierto, presa de impaciencia. De todos modos, trató de intentar una excusa justificatoria.

– Ay, doctor…bueno, el sobre está así porque ya me lo dieron abierto.

Aquel doctor esbozó una sonrisa comprensiva y conciliadora cuando comentó:

– Laura, ya le dije muchas veces que esos análisis son suyo, que puede hacer con ellos lo que quiera. Qué no tiene por qué excusarse por abrirlos o hacer lo que estime más conveniente. Mi única misión es interpretárselos y explicarle lo que seguro que usted ya ha consultado en internet. ¿Por qué está usted tan nerviosa?. Y lo que es más importante, ¿como se encuentra usted?.

– Gracias, doctor. Sí, estoy muy nerviosa y desde que los vi no vivo, porque están llenos de asteriscos. Tengo que tener algo muy grave. Por Dios, dígame lo que sea – y le tendió los impresos con los resultados.

El doctor los cogió y adoptó en su sillón una actitud que mostrase ser lo más relajada posible. Fue leyendo en voz alta el nombre y cuantía de cada determinación analítica, al tiempo que ponía cara de aquiescencia, y periódicamente repetía ¨bien, bien, bien…¨

Al final miró a Laura y dijo sonriendo:

– Laura, estos análisis están estupendos – y en un tono que se entendiese que era de complicidad, añadió: ya los quisiera yo para mí.

– Entonces, doctor, ¿tantos asteriscos?.

– ¿Tantos asteriscos?. La glucosa normal para este laboratorio es de 118 mg/dl. Usted tiene 121. El colesterol total normal para este laboratorio es de 210, usted tiene 218. La TGO es normal hasta 42, usted tiene 47. Y así, más o menos el resto de parámetros. 

Y devolviéndoselos, siempre con una sonrisa, dijo:

– Laura, para mí estos son unos análisis totalmente normales. Le comenté varias veces que la biología no es una ciencia que se rija por la tabla de multiplicar, que los parámetros biológicos tienen un amplio rango de variabilidad dentro de la normalidad, y sobre todo, sobre todo, la analítica es un dato orientador más, pero no la verdad absoluta. Al paciente o a la persona que acude a la consulta hay que contemplarla en su totalidad, por eso lo primero que le pregunté es como se sentía usted. Aquí, y eso es lo más importante, estamos para tratar a personas no a asteriscos, y usted es mucho más que un asterisco.

<< Así que no se angustie y si no tiene ningún otro síntoma, no hace falta repetir ningún otro análisis hasta el chequeo preventivo del próximo año. Eso sí, siga con sus buenos hábitos de salud. Siga sin fumar, haga una alimentación ligera y equilibrada, y procure hacer ejercicio periódicamente. Y con ello conseguirá que su organismo mantenga su equilibrio, con asteriscos o sin ellos.

Cuando Laura se fue, el médico quedó pensando sobre que falta habría de poner asteriscos, negritas o subrayados en los volantes de los resultados. No encontró respuesta a su pregunta, así que llamó al siguiente paciente para continuar la consulta, no sin antes pensar que algún día habría que reflexionar también sobre los escáneres y las resonancias.

martes, 30 de marzo de 2021

ISÓSCELES

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Cuando el geómetra sapientísimo llegó, él ya estaba allí. Enhiesto. Con los pies, a modo de base, apoyados con firmeza en el suelo. Su altura orgullosamente erguida, como tratando de conducirnos a las estrellas.

– Perdóneme, suelo ser puntual, pero cuando uno se mete en el mundo de los humanos el tráfico de las ciudades es francamente insoportable. Recuerda al mismísimo Infierno del Dante.

– No se preocupe. Soy isócrono – respondió.

Era una mañana en la que ya se olía la primavera. Un sol tibio acariciaba, sin llegar a calentar, pero a la sombra una brisecilla inicialmente agradable acababa dejándote frío.

– ¿Donde quiere sentarse? – inquirió amablemente el geómetra. ¿Sol o sombra?.

– Tampoco se preocupe. Soy isotermo – volvió a responder.

– Como prefiera. Y, ¿donde nos sentamos?. ¿En ese banquillo o sobre la hierba?.

Al pié de un viejo olmo, quizá hendido por un rayo, había un banco de piedra. Seguro que también de piedra era la cabecera. Y sosegándolo todo se ofrecía un mullido césped, repleto de esa humildes margaritas.

– Escoja usted. Yo soy isomorfo.

El geómetra sapientísimo exhaló un hondo suspiro de alivio y satisfacción al tiempo que exclamó:

– Por fin ahora lo comprendo a usted, y así podremos seguir nuestra conversación: Usted es isósceles!!!.

Y continuaron charlando y charlando y charlando hasta que los poliedros se tornaron irregulares.

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martes, 23 de marzo de 2021

Ubi es, Escuela Municipal de Salud

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Hace muy pocos días tuvo lugar la actividad final del ciclo de charlas on-line que organizaba la Red de Bibliotecas Públicas Municipales de Oviedo, ciclo denominado Mujeres y Bibliotecas. La charla llevaba por título Tecnologías reprogenéticas y género, y fue impartida por Inmaculada de Melo, profesora de Ciencias de Salud Poblacional y Ética Medica en el Weill Cornell Medical College de Nueva York. Lujo de ponente y lujo de charla, en la que abordó con una claridad expositiva meridiana un tema de gran actualidad y complejidad.

Al propio tiempo se aprovechaba la circunstancia para rendir un sentido y afectivo homenaje a José Luis Peralta Álvarez, responsable de la Escuela Municipal de Salud en los últimos años, a la que la situó sin duda en lugares de excelencia. Desgraciadamente falleció antes de poder comenzar a disfrutar de una más que merecida jubilación. Peralta, así lo llamábamos todos los que lo queríamos, fue un servidor público ejemplar y aún mejor persona. Su recuerdo será un acicate para todos los que tuvimos la fortuna de conocerlo.

Pues bien, me atrevo a señalar que tanto los ciclos de la Red de Bibliotecas como de la Escuela Municipal de Salud, como de casi todas las ideas importantes de la actividad municipal salen adelante gracias al tesón y el empeño de unos funcionarios (servidores públicos) que se mueven por su vocación y convicción de servicio, y la mayoría de las veces a pesar de la actitud de los concejales que debían ser sus responsables. Dura afirmación, lo sé, pero sería interesante, y tristísimo, entrar en detalles al respecto. Como muestra baste un mínimo ejemplo. En el acto señalado, por supuesto profusamente anunciado en los medios clásicos y en los nuevos, tanto por su interesante contenido como por su humanísima intención, no estuvieron presentes ni los concejales de los ramos pertinentes ni ninguna otra representación municipal. Seguro que estarían ocupadisimos en algún referente emblemático.

Para valorar la trascendencia que tuvo la actividad de la Escuela Municipal de Salud no hay más que mirar las Memorias Municipales (son públicas), y allí se podrá comprobar el gran número de actividades organizadas, el interés de sus temas, y la grande y continuada asistencia de público.

Observemos ahora el presente, difícil y duro por cierto. La pandemia alteró todas nuestras vida y el funcionamiento de nuestras comunidades hasta niveles de tragedia. No debemos olvidar ni a uno de los cientos de miles de muertos ni de los que quedan con secuelas graves. Y al propio tiempo nos planteó, y nos sigue planteando y nos planteará quizás para siempre, cuestiones radicales. Son muchas las cuestiones que están pendientes de resolver. Algunas de ellas son: Como saldremos de la pandemia?, mejores?, peores?. habremos aprendido algo?.

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Estábamos muy orgullosos, quizá excesivamente orgullosos, de nuestro sistema de salud. Decíamos, yo el primero que lo decía, que era uno de los mejores, sino el mejor, sistemas sanitarios del mundo. La dura realidad demostró que no era así, el rey estaba desnudo, nuestro sistema sanitario tenía muchas debilidades, y además se movía dentro de otro sistema aún mayor, el económico-social, muy débil, con una economía pobre y muy poco industrializada, dependiendo excesivamente de sectores muy volátiles, como el turismo y el ocio. Así que cuando el sistema sanitario tuvo que hacer frente a un fuerte estrés, puso de manifiesto esas debilidades. Faltaba personal y faltaban equipamientos (respiradores, equipo de protección, etc.) y no tenía capacidad de maniobra para producirlos ni para adquirirlos.

Pero además, dentro de este sistema con pies de barro, el hermano pobre de la familia era, y sigue siendo, la salud pública. Mientras a los servicios médico-asistenciales se dedica la inmensa mayor parte del presupuesto sectorial, para la salud pública (educación, promoción, prevención, vigilancia) solo se dedican exiguas migajas, que hace que los equipos sean mínimos en personas y con dotaciones irrisorias. Y eso pasa a los tres niveles administrativos en que está conformada nuestra organización social, a saber, estatal central, autonómico y local municipal.

Y dentro de este más que preocupante escenario, el caso del Ayuntamiento de Oviedo es de un desastre total. Sí, se que vuelven a ser muy duras estas manifestaciones, pero podríamos volver a discutirlo con toda la serenidad necesaria, y con los datos sobre la mesa.

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Siempre hubo un desinterés total en lo que se refiere a la sanidad municipal, de tal modo que se fueron desmantelando progresivamente los servicios correspondientes, no ya sin intentar adecuarse a las necesidades reales sino tan solo reemplazar las jubilaciones o desaparición de plazas hasta que en el momento presente no hay ni un solo funcionario municipal que tenga por misión los temas de sanidad municipal. 

En medio de este desolador panorama donde los funcionarios anteriores luchaban contra la desidia, cuando no contra el decidido boicot por parte de los concejales de turno, hubo una tímida lucecita de esperanza cuando Peralta, gracias al apoyo convencido de la concejal Mercedes González, cogió las riendas de la Escuela de Salud y realizó una titánica y exitosa tarea con ella en materia de Educación para la Salud y Prevención de la Enfermedad, con una gran acogida por parte de la ciudadanía, mostrada por la asistencia masiva a las actividades. Ojo, no nos engañemos, también en este caso la actitud de Mercedes era una actitud fundada en el convencimiento y compromiso personal, pues también contó con la incomprensión e incluso crítica del grupo político al que estaba adscrita. Qué nadie se irrogue méritos que en absoluto le corresponden.

Qué bien nos vendrían, ahora que incluso se afirma que las decisiones se toman con poco criterio, los técnicos formados e independientes, pues eso es un funcionario, para que nos ayudasen a buscar los caminos más convenientes a seguir en medio de este tsunami sanitario-social!. Pero, como decía antes, ahora no hay ninguno porque nadie se preocupó de que los hubiera.

O quizás será que quienes tal defendemos estemos equivocados y el nivel municipal no pinta nada en esto de la Salud Pública?. Parece que no es así, puesto que desde hace años, muchos años, funciona una denominada Red Española de Ciudades Saludables, de la que Oviedo forma parte prácticamente desde que su constitución, ahora en calidad de socio vergonzante por su desinterés e inacción, y que aglutina e intercomunica todo el gran número de experiencias que en este campo se están llevando a cabo en España. Para encontrar inspiración y aprender de los demás, en esta Red, a parte de tener el interés y la humildad necesarios, no hay que ir muy lejos. En Asturias tenemos las experiencias de los ayuntamientos de Tineo, San Martín del Rey Aurelio, Taramundi o Gijón.

Como noticia diré que el Ayuntamiento de Murcia, por razones que no vienen al caso detallar, está organizando un acto de reflexión sobre el pasado, presente y futuro de la sanidad municipal. Loable idea de la que estaremos pendientes y volveremos a ella.

Entre tanto, vamos a permitir que una actividad tan trascendente y de tanto éxito demostrado, y sobre todo tan necesaria en estos momentos, como la Educación para la Salud, a través de la Escuela Municipal de Salud, caiga en el saco roto del olvido, simplemente porque los llamados representantes (?) municipales no la incluyan entre sus referentes emblemáticos?.

Ah!, que esto no influye en la reapertura de los bares, incluso a veces se hacen controles sanitarios que molestan!. Es verdad, no me daba cuenta!.

Peralta, Mercedes, que grandes vasallos si hubieseis tenido buenos señores!. De cualquier modo vuestro esfuerzo no fue en vano, dejáis un gran ejemplo para algunos!. 

Podremos esperar alguna sorpresa positiva?

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jueves, 18 de marzo de 2021

Referentes emblemáticos, no, por favor.


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Quienes pretenden convertirse en nuestros pastores, séanlo laicos, religiosos o mediopensionistas, necesitan que nos comportemos como rebaño, incluso inmunológicamente. Necesitan que seamos como ovejas a las que se puede trasquilar, para luego vender la lana, y enriquecerse con dicha venta.

Y para reunir y conducir al rebaño precisan una amplia gama de silbos que las ovejas reconozcan y sigan. Todo ha de ser sostenible, debemos creer en las ventajas de lo transversal, determinados grupos de ovejas deben ser empoderadas y así sucesoriamente. Todo ello hilvanado sin ningún rigor, en frases muy largas pronunciadas con mucho énfasis, de las que es muy difícil, por no decir imposible, extraer ningún sentido concreto. En ocasiones incluso parece por su tono que están abroncando al rebaño, que es quien, por supuesto, acaba siendo el único culpable de todos los males que le suceden.

No espere poder repreguntarles ni rebatirles. Le contestarán con idéntica frase recientemente recitada según el argumentario enviado desde el vértice de su organización, y que sirve lo mismo para explicar la navegación a vela que la alimentación de los himinópteros. Eso sí, con una cara de circunstancias con la que pretenden expresarnos, como si nos lo fuéramos a creer, la gravedad de su alta responsabilidad.

En fin, topicazo vacío tras topicazo vacío.

Pues bien, en mi entorno determinados grupos de estos pastorcillos o pastorcetes, casualmente pertenecientes a una misma determinada afiliación, a la que no quiero señalar para no meterme en un jardín y porque además es verdad que el resto hacen lo mismo, suelen funcionar por ocurrencias, y cuando se les ocurre alguna de estas chorradas, cual pueda ser pintar carriles-bici incluso en calles donde ya difícilmente caben dos personas gruesas, o que van a acabar frente a una farola, y que a los pocos días acabaran borrando por su ineficacia y hasta su peligro, como es un carril-bici, eso nos convertirá en unreferente mundial de la circulación sostenible y ecológica. Eso sí, cuando después borran dichos referentes nunca nos cuentan cuantos nos han costado, sí a nosotros, ambas bromitas, pintar y luego borrar.

Si se trata de unificar cuatro toldos, esa acción convertirá a nuestro mercadillo, que lo tenemos como cualquier pueblo de nuestro país, en un eje comercial emblemático, referente mundial de economía transversal y sostenible. Evidentemente a los seis meses algunos toldos se destiñeron y algún otro se deshilachó, pero que importa eso!. Ya conseguimos el titular en la hoja volandera local, con foto del pastor o la pastorcilla, que seguirán recogiendo lana y haciendo con ella lo que estimen mejor para sus intereses, eso sí sin que ningún guarda forestal vea indicios de nada inadecuado. 

Se engolarán para decir a quien quiera escucharlos que trabajan sin desmayo, con ahínco y determinación por el pueblo de …, y que nunca renunciarán a perder su dignidad por un puñado de votos o por un sustancioso incremento de lo recaudado con la lana. Bueno a lo que no renuncian es a perder… Perdón que vuelvo a meterme en el jardín.

Miren, estoy harto!. Me aburren sus tópicos y sus discursos vacíos. Me alteran la digestión. Así que déjenme en paz, por favor. Silbos por silbos, prefiero los gomeros. Hay más tranquilidad en esa zona.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Prudencio y Marina


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Goya: El Invierno o La Nevada.- Museo del Prado

Prudencio era un hombrecillo más bien pequeñito, con mirada huidiza y muy torpe desaliño indumentario. Sus facciones resecas y cuarteadas denotaban una vida habitualmente al aire libre, y sus manos rudas y descuidadas hablaban de alguien que tiene que ganarse la vida arañando literalmente la tierra.

Porque Prudencio vivía de vender arena para limpiar las “chapas” de las cocinas. Eran unos tiempos en que todavía no se usaban con pedantería palabras como economía circular, ecosistemas o materiales sostenibles, pero que se practicaban los conceptos con mayor sinceridad. Las cocinas de carbón o de leña tenían una superficie o encimera que se denominaba “chapa”y las mujeres mostraban su orgullo de hacendosas amas de casa manteniendo, entre otras cosas, una espectacular brillantez de dichas chapas. Para ello el mejor sistema era frotarlas con arena, material sostenible y reciclable. Con su venta se ganaba Prudencio su sustento.

Cuando la primavera aparecía, haciendo los días más largos y luminosos, y vistiendo de colores los árboles y los campos del camino, al tiempo que permitía el acceso al pueblo, aparecía Prudencio, con su rocín, su fiel compañero sin nombre, cargado de sacos de arena, y permanecía distribuyendo su útil mercancía hasta que la acababa. Después desaparecía tan sigilosamente como había llegado, y nadie volvía a saber de él hasta la próxima primavera.

Aquel invierno fue especialmente duro y prolongado. Los caminos y los puertos de montaña quedaron totalmente cerrados por cantidades de nieve que ni los más viejos del lugar recordaban haber visto. Es más, se prolongó también sin deshacerse durante gran parte de la primavera. Pasada esta Prudencio no había llegado, faltando por primera vez a una cita tan inexorable como la rotación de las estaciones.

En aquellos tiempos en que no había televisión ni conexión a internet y que los únicos entretenimientos de los pobres eran fabricar leyendas a la luz de la lumbre e hijos cuando esta se apagaba, el pueblo dio en dictaminar que a Prudencio se lo habían comido los lobos, que entonces no eran especie protegida. 

Gran consternación recorrió el pueblo, así que cuando a la primavera siguiente se oyó una voz que anunciaba ¡Qué viene Prudencio!, la dicha consternación trocose en alegre algarabía. Las buenas gentes salieron a la plaza, y hasta el Sr. Cura, Sr. Alcalde y el Cabo de la Guardia Civil quisieron hacer acto de presencia, otorgando oficialidad al espontáneo bullicio popular. En volandas, entre abrazos y palmadas en la espalda lo condujeron hasta el único bar-tienda del pueblo (entonces no había centros sociales ni casas de la cultura), y allí corrieron las botellas de sidra y vino y las fuentes de embutidos. ¿Quien pagaría al final?

Quizás la única persona del pueblo que no participó en el acontecimiento fue Marina. Ella era una mujer recia, de poco hablar y cuando lo hacía era solo con palabras escuetas y sentenciadoras. La vida le había dado cinco hijas, que aún eran muy pequeñas, y la guerra le había quitado a su marido y a sus padres. Así que viuda y huérfana bastante tenía con conseguir el sustento elemental para sus hijas, que nadie regala nada, y dejarse de zarandajas sin motivo.

Acabados los festines, y ya cada mochuelo en su olivo, preguntaron a Prudencia que haría a continuación, y eso fue lo que manifestó:

– Voy a regalar la arena gratis a todo el pueblo, y luego marcharme. Eso sí, menos a Marina la de don Alfonso, porque no me vino a felicitar cuando me comieron los lobos.

Así fue como lo oí relatar, a la luz de la lumbre, en la casa de mi abuela.

domingo, 28 de febrero de 2021

Plá(s)ticas (V): Peces en el mar


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…del salón en un ángulo claro…por su dueño jamás olvidados…nadan unos peces.

De donde vienen?. A donde van?. Aquí el grande no se come al chico. El grande viene de Sydney (Australia). Lo trajo una persona muy querida que ahora no está. No sé como fue comprado. No tiene firma, por lo que no puedo saber a ciencia cierta el nombre de su autor ni las características de su escuela. Solo puedo saber lo que en su plá(s)tica me cuenta, y de lo que en alguna navegación en la nube entresaco.

Sydney es una de las ciudades con mayor atracción turística y mejor calidad de vida, y por otra parte tiene una muy estrecha relación con la pesca, no en vano su mercado de pescado es el mayor del mundo y cuenta con un muy afamado restaurante en el interior del mismo. En la actualidad está siendo modificado, proyecto concedido a una empresa danesa, para convertirse en uno de los focos icónicos de atracción turística de la ciudad. Además su Acuario es también líder en visitantes y especies marinas, y su relación con la pesca deportiva es una de las señas de identidad de la ciudad.

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En este escenario nuestro pez nada corriente arriba con fuerza y porte orgulloso. Su silueta irradia arrojo y convicción. A su derecha otro animal acuático (galápago?, tortuga?) le acompaña con apariencia de tener que realizar un cierto esfuerzo. El grupo se completa con una figura antropomorfa con una de sus extremidades superiores levantada, terminando en pico de lanza. Estará pescando, o simplemente comparte y completa el hábitat?. Quien sabe!.

El conjunto comprende también figuras , lineas sinuosas, otras circulares, todas con simetrías muy ondulantes, que comparten la diagonal de las figuras, en blancos, ocres, marrones, amarillos, que pudieran ser una abstracción del marco donde tiene lugar la acción, o simbolismos de significado étnico. Quien sabe!.

El arte aborigen australiano es muy rico. En él se pueden distinguir dos etapas claras, el primitivo, antes de la llegada de los británicos y de otras nacionalidades occidentales, y el contemporáneo. En todo caso, este último bebe de las raíces de aquel, y ambos tienen en común dos aspectos importantes, a saber, en primer lugar el tiempo del Sueño , que es una especie de “érase una vez” espiritual, una red compleja de conocimiento, fe y prácticas que derivan de historias de creación, y condicionan toda su vida física y metafísica. 

El otro aspecto importante, también con raíces ancestrales, es la pintura de puntos. Respecto de esta, incluye colores simbólicos tradicionales de los aborígenes, que desarrollarán en cualquier superficie (roca, cuevas, cortezas…).

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Bark painting ‘The Djanggawul in Djabu mada [language] territory’ by Mutitjpuy Mununjgurr, Yirrkala, 1967

Admirar estos aspectos bien merece una visita, aunque sea virtual, al Museo Nacional de Australia, y la navegación por otros blogs más documentados que el presente. También podemos encontrar arte aborigen australiano en diferentes museos. Así por ejemplo, en Neuchatel (Suiza) hay un museo, La grange, dedicado exclusivamente a este género artístico. Pero también en ParísUtrecht y en la Universidad de Virgina podemos encontrar excelentes muestras de ello.

Y nuestro pez?. De que especie será?. No entiendo nada de peces, y mucho menos de peces australianos, pero tras búsqueda insensata y googleliana (perdóneseme la licencia), la silueta más sugerente es la de una Golden Damsel o la de un Barramundi. Juzguen ustedes mismos y decídanse.

En cualquier caso, supongo que tendrá su música. Por su vigor y por sus raíces ancestrales me atrevo a sugerir un compositor: Peter Sculthorpe. Y de su amplio catálogo, la obra Earth Cry, concierto para didyeridu y orquesta, en concreto en la versión de la Sydney Symphony Orchestra. No oyen su lamento desde las entrañas milenarias con todo el colorido orquestal de tan fértil tierra?

Y los peces chicos?. Nadan en un ambiente más sereno, más plácido. La luz y los colores son suaves. Van al encuentro uno de otro. Quizás juegan?, quizás coquetean?. Qué nos dirá su creadora, Esther Cuesta?

Esta avilesina, con muy amplia formación artística que comprende la pintura y el dibujo a la forja, pasando por el diseño gráfico, la cerámica, la escultura, la producción de video e incluso las marionetas, sabe moverse en soportes múltiples, que va desde el papel de seda encolado y teñido hasta el grabado,.

Su curriculum es denso desde que allá por 1989 comenzase a participar en exposiciones colectivas, para consolidarse también en exposiciones individuales en los principales museos y salas de nuestra geografía y de fuera de ella. Por supuesto tal actividad en una artista tan comprometida habría de venir jalonada con varios premios como el Casimiro Baragaña, el Certamen de Luarca , el de la Junta General del Principado de Asturias o el de la Caja de Ahorros de León, por citar solo algunos.

Preocupada por el espacio habitacional como algo multisensorial, reflexiona sobre ello, junto con otros artistas, en alguna de sus exposiciones , así como en varias coleccionesMomento de ensoñación fue definida su presencia en la Semana del Arte de Madrid. 

Por supuesto, todo ello sin dejar de ser conocedora de la realidad social en la que vivimos, es también firmante recientemente del manifiesto Salvar lo público, junto con una numerosa pléyade de artistas de lo más significativo de nuestra sociedad, y colabora con su obra Por todo lo que importa en la que aporta ese …entramado de formas punzantes agrestes y agresivas…que añade una expresividad perturbadora… a las que se refería no ha mucho el extinto crítico Rubén Suárez. Exposiciones como CasasDe papel y otras tintas o En la ciudadprofundizan en esta temática. También le llevó a exponer en el Colegio de Arquitectos de Asturias con el título de La ciudad imaginada.

Pero otras facetas de Esther Cuesta saben alternar con un cromatismo lírico y poético, del que pueden formar parte los pececillos del ángulo claro. Su colección Mil peces y obras como Desde que cambió mi cielo (2018) lo atestiguan.

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Desde que cambió mi cielo.- Esther Cuesta (2018)

Lo(a)s auténtico(a)s artistas llevan en las venas el inevitable impulso de la exploración de nuevos caminos, es por ello que Esther Cuesta sin olvidar sus collages y papeles y sin renunciar a su cromatismo cálido y luminoso que construye un abstracto con sugerencias geométricas, sin referencias figurativas, nos regala a través de las redes su serie Soltando amarrasAparentes enrejados que sin duda atravesaremos con el arma cargada de futuro de su poesía.

Por supuesto, para mis tiernos pececillos cuestianos la música no puede ser otra que los Juegos de agua, de Ravel. Tenemos muchas y buenas versiones, pero me quedo, por su delicadeza y ternura, con esta de de Jean-Yves Thibaudet. Disfrútenla.

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domingo, 21 de febrero de 2021

Hipotenusa

Escuchaba en Radio Clásica un programa de música contemporánea, y más en concreto su sección Tangencias cuando me dio por pensar en la sonoridad de las palabras, y como estas muchas veces guardan curiosos simbolismos más allá de su sentido literal, en este caso geométrico.

Y es así como me vino a la cabeza otra de esas palabras que me rondan constantemente desde mi ya lejana adolescencia. Esta palabra es hipotenusa.

Efectivamente me gusta su sonoridad, que sugiere el nombre de alguna de esas sumas sacerdotisas griegas (sí, ya sé, es palabra de origen griego), que entrega su vida y su sexualidad a mayor gloria de alguna mítica deidad y al cuidado de su templo.

La hipotenusa en firme y recta, no podía ser de otra manera, y controla y armoniza a los catetos.

Los pobres catetos, que en lenguaje cheli, tienen una connotación ofensiva, no se atreven a salirse de su vulgar verticalidad, de su ángulo canónico de los 90º, pero la hipotenusa es valiente, y se atreve, porque puede, a trazar diagonales y a controlarlos.

Y así, con la arrogancia y el mando de la sacerdotisa, uno de los mayores geómetras que en el mundo han sido supo trazar su ley, una ley que nos ayuda a deducir el orden del universo y la posición de los objetos en él.