miércoles, 30 de septiembre de 2020

En el Campoamor (XIV): El que mejor se adapte

No sin cierta inquietud por las circunstancias presentes, he de confesarlo, consideré oportuno comenzar mi temporada musical, con la asistencia a la sesión de I Puritani, de la LXXIII Temporada de la Ópera de Oviedo.

En primer lugar es de justicia felicitar a todo el equipo de la Fundación Ópera de Oviedo, por el magnífico trabajo, me consta que incluso con gran esfuerzo físico, realizado para salvar la temporada, reubicando a todos los abonados garantizando las medidas de seguridad, al tiempo que intentaban minimizar el inevitable descalabro económico. Se ve que en muchas ocasiones los pobrecitos de provincias somos capaces de conseguir cosas que se les ponen cuesta arriba a los señoritos de la capital.

No menos agradecimiento merecen los artistas que aceptaron, también por las razones arriba expuestas, realizar cinco sesiones manteniendo el caché de cuatro. Evidentemente una vez más se pone de manifiesto que de los trances difíciles salen adelante los que se saben adaptar.

También es momento de recordar una vez más al entrañable y estupenda persona que fue Jaime Martínez Glez. de Rio, artífice en grandísima medida de la espléndida realidad que hoy es la Fundación Ópera de Oviedo.


jaimemartinez


Y otro recuerdo muy especial se merece Pepa Ojanguren que con su sensibilidad y creatividad contribuyó a que disfrutásemos de ese espectáculo integral que es la ópera.


pepa-ojanguren-U32565048726bOA-620x349@abc

De Il Puritani, obra cumbre del belcantismo, y que dio lugar a una tertulia ovetense homónima, poco se puede añadir que no se haya dicho ya. Estilo donde se da primacía a la voz sobre otras características premiando los trinos, las coloraturas, los agudos y sobreagudos.

He de confesar que no es el estilo que más me apasiona, cuando además no se le da demasiada importancia a los argumentos, con unos libretos que acaban siendo infumables, cuando no esperpénticos. Perdóneseme este desahogo emocional, pero cada uno interpreta el arte a su manera, y además cuando admito y admiro la ópera, como decía antes, como espectáculo integral.

Y miren, la música es francamente hermosa, con una orquesta, nuestra OFIL, que estuvo más que a la altura de las circunstancias, sin pero que ponerle en mi opinión, salvo un ligero disbalance de los metales en el primer acto, rápidamente corregido.La escuché por primera vez con su principal director invitado, Iván López-Reynoso, joven talentoso que demuestra una gran versatilidad, preocupado por los detalles con los cantantes y las diversas secciones orquestales, claro, con la necesaria sobriedad en sus indicaciones, pero entusiasta cuando las circunstancias lo requerían.

De voces no entiendo, por lo que no opino, dejando, como siempre, el análisis al criterio de mi buen amigo y maestro Pablo Siana. Pero sí decir que me gustó el coro, a mi modo de ver muy bien empastado, sobre todo en las voces masculinas. Y agradeciéndoles mucho el esfuerzo de cantar con mascarilla.

Lo que más me gustó en este espectáculo integral fue la puesta en escena. El gran Sagi nunca defrauda ni busca llamar la atención provocando innecesariamente. Aunque su producción ya la conocíamos haberla representado en el Teatro Real (ellos se lo perdieron) en 2016, nunca cansa su sobriedad, originalidad e intemporalidad. Una suerte para nuestra ópera y para la cultura de nuestra región.

En fin, sigamos disfrutando de los regalos que nos da la vida, en este caso en forma de ópera, y agradeciéndoselo. Y tratemos de adaptarnos a las difíciles circunstancias que atravesamos, por el bien de todos.


IMG_4873


viernes, 4 de septiembre de 2020

Ex Libris (VI): En todo tiempo y lugar

Qué decir a estas alturas de los elogios y parabienes que merecen los libros?. Posiblemente todas sus virtudes y ventajas estén ya señaladas. Solo cabe echarlos cada vez más de menos y desear que su extensión y utilización sean mayoritarios. En toda época y lugar podemos disfrutar y aprender de ellos, siempre son amigos que no nos abandonan ni defraudan, nunca nos son infieles.

Veamos, pues, unas breves semblanzas de tres recientes amigos. Los tres de narrativa pura. De ellos, dos de ficción y otro, narrativa de viajes. Comenzaré por este, pues me impresionó su estilo, su ritmo y sobre todo la erudición que desprende en sus referencias. Me refiero a Suite Italiana, de Javier Reverte.

suite

Conocí este autor por casualidad, como otras tantas personas o cosas en mi vida. En el Aeropuerto de El Salvador San Oscar Arnulfo Romero me quedaba por delante no solo una prolongada y aburrida espera, como son todas las esperas aeroportuarias, sino también un largo viaje de no menos de 12 horas, en el que ya conocía por experiencias anteriores que dormiría poco. Así que me dirigí a la librería del aeropuerto por ver si encontraba un libro que aliviase tal situación.

Al examinar sus estanterías quiso la citada casualidad que se pusiera ante mis ojos uno titulado Dios, el diablo y la aventura.    Una bienhadada intuición hizo que lo escogiera por compañero de viaje. Así conocí la existencia y andanzas del jesuita madrileño Pedro Páez por la Etiopía del siglo XVI, y a Javier Reverte como excelente literato. Posteriormente alguien conocedor de mi querencia centroamericana me recomendó su Trilogía de Centroamérica (Los dioses bajo la lluviaEl aroma del Copal y El hombre de la guerra) , que hizo que admirase más a su autor.

En esta ocasión, con motivo de regalar el libro referenciado a una querida amiga que siente pasión por todo lo referente a Italia, por mor de ayudarla a sobrellevar el pasado (realmente pasado?) confinamiento, ella insistió en que no desperdiciase su lectura, consejo que siempre le agradeceré.

Efectivamente, música celestial Con el subtítulo de Un viaje a Venecia, Trieste y Sicilia el autor nos lleva a estos lugares haciéndonos disfrutar de excelentes recuerdos de los ya conocidos y estimulando el deseo de conocer los que aún no lo son. Además nos hace penetrar en las almas de sus paisajes y de sus paisanajes, reflexionar sobre ellas y su historia, y por si esto fuera poco, asociándolas a cuatro autores que podíamos denominar cumbres de la literatura, de los que analiza respectivamente cuatro de sus obras más significativas. A saber, Tomas Mann y su La muerte en VeneciaR. M. Rilke y sus Elegías de Duíno , James Joyce y su Ulisesy finalmente Giuseppe Tomasi di Lampedusa y su El Gatopardo.

En definitiva, un relato exquisitamente bien escrito, con un ritmo que en ningún momento cansa (a pesar de tanto viaje!), que nos conduce por el mundo del humanismo, del arte y de la historia. De lectura recomendable a todo buen amigo.
Si, por otra parte, a usted, paciente lector, le gusta el buen relato por el solo hecho del buen relato, este es el motivo por el que debe leer Los desorientados, de Amin Maalouf . Seguro que no quedará defraudado.

desorientados

Pero aún hay más motivos. El protagonista, historiador libanés viviendo el exilio en París, vuelve a su país, para encontrarse con su grupo  de antiguos amistades, un conjunto de jóvenes progres de los años sesenta y setenta del siglo pasado, originarios del denominado Levante mediterráneo, de amplia cultura, formación universitaria, tolerantes y de diversas creencias, que pensaban en la revolución como forma de cambiar el mundo. Al avanzar  el tiempo y con él sus vidas, las circunstancias van diferenciándolos, y separándolos geográfica e ideológicamente.

El autor aprovecha esta circunstancia para penetrar en lo psicológico, lo político, lo filosófico e incluso lo ético de todos ellos, y de sus decisiones, sus países o de las relaciones entre ambos mundos, occidental y árabe, así como la crisis y el declive de las civilizaciones. Y lo hace con un relato con estructura clásica, elegante, minucioso, preciso, reflexivo, sin perder nunca el ritmo ni el interés por la acción que transcurre subyacente.

El último de los relatos pertenece a la serie negra, pero no interpretemos esto como un motivo únicamente para el entretenimiento o incluso para la evasión momentánea de un mundo que es más negro que la serie. Y aunque solo con esto tendríamos bastante para considerar que merece la pena.

 
silva

La prosa de Lorenzo Silva no solo es siempre elegante, y en el caso de su libro El mal de Corcira también, además constituye un componente de una trama muy bien estructurada y con un ritmo que no decae, como corresponde a un relato de este género. Todo ello suficiente para añadirla a nuestras lecturas de cualquier estación.

Pero hay además dos aspectos que me llaman positivamente la atención. Desde que en 1998, con el título de El lejano país de los estanques, nació la serie protagonizada por Bevilacqua y Chamorro han pasado 22 años y 12 relatos, tiempo más que suficiente para que la psicología de cualquier persona vaya cambiando. Y lo hace, y se refleja maravillosamente en los personajes y el relato. Los primeros se van haciendo mucho más reflexivos, y cambiando sus prioridades vitales, y el relato va ganando en ideas, comentarios y apuntes de otras cuestiones, respecto a la acción, aunque como dije anteriormente, sin que esta decaiga en ritmo ni en estructura en ningún momento.

El otro aspecto es que tratándose de relatos en que los personajes pertenecen a la Guardia Civil, y habiéndose enfrentado a todo tipo de delitos y delincuentes, nunca se hubiera abordado a fondo el tema del papel jugado por esta institución en la lucha contra ETA. Probablemente más de una razón habría aconsejado esperar el momento oportuno, y parece que por fin ese momento ha llegado. Y el abordaje de esa cuestión la hace de un modo sereno y analítico, incluso en ocasiones empático, cosa que para mí es de agradecer.

Así pues, otro relato recomendable para quien guste de este género. Por otra parte otro personaje aparece en la bibliografía de Silva. Será una nueva serie tan interesante como la referida?. Se trata de la inspectora de homicidios Manuela Mauri, en este caso perteneciente a la Policia Nacional. Es también de un muy interesante relato sobre un tema impactante y de gran realidad social, como es la vida, y desgraciadamente la muerte, de mujeres inmigrantes que caen en manos de las redes de tratas de personas. Escrito a cuatro manos con su esposa Noemí Trujillo resulta un curioso experimento que a mi modo de ver llegó a muy buen puerto. Continuará?


Por último, señalar que el buen literato que es nuestro autor no se limita a la novela negra, sino que, y en sus propias palabras, ha escrito unos cuantos cientos de relatos y artículos, un puñado de ensayos literarios e históricos, varios libros de poesía (llamémosla así), una obra dramática (de muy ingenua factura), un par de libros de viajes y treintena larga de novelas.

P.D.: Qué música les pondríamos a estos tres relatos?. Son de estructura clásica, y corresponden a ámbitos, geográficos y humanos, variados, lo que les da un cierto hálito de universalidad. Eso traducido a música, y considerando el año en el que estamos, que les parece el Triple Concierto, de Beethoven, con un elenco de auténtico lujo?  



IMG_2892

viernes, 7 de agosto de 2020

Pola Seca (III): Comienzan las confesiones.

Efectivamente caía el atardecer, ese momento en que todo en la naturaleza parece quedar en suspenso a ritmo de adagio molto sostenuto , que desearíamos nunca acabase. En el exterior el silencio resultaba aún más armonioso, matizado únicamente por el piar de algunos pájaros lejanos y el sonido de algún grillo. Comenzaba a notarse el aroma de las petunias y las madreselvas. A lo lejos los montes iban tiñéndose de una serena gama de azules, que progresivamente se oscurecían.

 

IMG_1451

 

Aquel entorno, unido a la sensación de bienestar que producían la digestión de tan exquisita merienda-cena y sin duda los efluvios del Pesquera, invitaba a la sobremesa. Además rondaban por mi cabeza muchas preguntas sobre aquella idílica situación que me gustaría despejar, y a decir de Carmina y por lo que yo podía ir coligiendo, Ramón era la persona indicada para aclarármelas.

Así que cuando dijo:

Bueno, entós qué?. Quier un cafetín y charlamos un rato?

me apresuré a aceptar, mientras él se iba nuevamente por la puerta que antes había cruzado para preparar la cena.

A los pocos minutos apareció con una bandeja de madera labrada que contenía dos tazas, que más tarde me percaté eran de porcelana sueca, una cafetera llena de humeante y oloroso café, una jarrita de leche y un azucarero haciendo juego con las tazas, y dos copas de fino cristal tallado, de las que no pude adivinar su origen pero que a buen seguro tenían un significado especial, y un botellón, por supuesto también haciendo juego con las copas, llena de un ambarino y luminoso líquido. Sirvió con delicadeza los cafés y dos copas del licor.

Esto tien que probalo. Faígolo yo. Ye un licor de manzana, con les manzanes de la huerta de detrás  de la casa, que-i enseñaré mañana. Mire que color, guapu, eh?

 

IMG_0437

 

Y con el pretexto de girar el licor en la copa, y aspirar el aroma, guardó un silencio que yo interpreté como de respetuosa espera para que yo iniciase la conversación.

- Ramón, le pareceré impertinente si le hago alguna pregunta? - le dije.

Pero, home, por Dios. Nun se preocupe y pregunte to lo que quiera. Ya-i dixe que nun molesta nunca.

- Bueno, el caso es que estoy preocupado por esta pérdida mía, y usted mencionó antes a sus proveedores. Cree que podría volver con ellos?. Cada cuanto vienen?. Cuando será la próxima vez.

Seguro que si quier, pué volver con ellos, pero el caso es que non tienen fecha fija, ellos vienen o cuando calculen que nos fui falta algo o cuando tienen alguna novedá que piensen que ye interesante pa nosotros, así que nunca sé cuando vendrán la próxima vez. Pero por eso nun se preocupe - continuó - en el pisu denriba tengo unes habitaciones de cuando pensé en poner aquí un hoteluco, pero como nun hubo hotelucu, por aquí nun bien ningún turista, les habitaciones nunca se utilizaron, luego i-les enseño y pué quedase en la que más-i guste tol tiempo que quiera.

- Muchas gracias, Ramón, sigue abrumándome con su generosidad. Pero dígame una cosa, si es tan amable. Como saben los proveedores que y cuanto les falta?. Y además, si usted y Carmina me dijeron que en este pueblo viven únicamente cuatro personas, y ahora me confirma que no vienen visitantes, como es que tiene este establecimiento tan bien surtido y con productos abundantes y de tanta calidad?

Bueno..., eses ya son dos coses - advirtió con socarronería -  Pero trataré de explicailo. Principiando po-la segunda. Efectivamente somos solo cuatro vecinos, y vieyos, aunque eso sí, muy bien aveníos, pero además gústanos lo bueno, y como podemos permitínoslo..., además nunca se sabe lo que puede faer falta. Anque nun lo crea, por esti pueblo pasaron persones muy famoses y de munchu señoriu, pintores, escritores hasta embaxadores, y ya sabe lo que dixien del tiempu, que ye muy relativu.  Esteban diz que en ocasiones que ye redondo, y que hay que estar preparau por si esos tiempos vuelven. Respeto a la primera, cuando vaya conociendo a los otros dos que-i falten y viendo la historia del pueblo, ya lo irá entendiendo. Ye como si aquí to fuera máxico. 

 

IMG_1724

 

- Y usted, Ramón, nació aquí?. Cual es esa historia del pueblo que me explicará lo que me pasa?

Nuevamente sonrió expresando afabilidad cuando me dijo:

Otres dos preguntes. En en esti casu principiaremos po-la primera. Non fiu, non, yo nun nací aquí. La verdad ye que fai tantu tiempu y fice tantos viajes que nun me acuerdo, o a lo mejor, como dicía aquel locu listu "nun quiero acordame".

- Y, si no es violentar su intimidad, cuando y como llegó aquí?. Quizás perdido como yo? - me atreví a preguntar al ver la cordialidad de Ramón.

Y añadí: - Pero por favor, si por algún motivo no quiere contestarme, lo entenderé perfectamente, y no tiene por qué hacerlo.

Siempre dudaba entre seguir conociendo tan interesante situación o molestar a Ramón con mi indiscreción.

- No me no, ningún problema. Mire voy contaí la mío vida. Como-i digo nun me acuerdo onde nací, pero si me acuerdo que tenía mar y puerto, y allí oyendo falar a los marineros de su vida, sus viajes, sus aventuras por tol mundo, aunque hoy pienso que exageraben bastante, picome el gusanillo de la mar, el viaje y la aventura.

Paladeó con gran deleite un pequeño sorbo de aquel exquisito licor, y continuó:

Puedo dici-i que viaje pol mundu enteru, po los siete mares, que dicen los marinos, y en muchos tipos de barcos, conocí gentes y costumbres sorprendentes, aprendí to lo que la mar enseña, que ye munchu, y pa final, pa mi suerte, recalé aquí. Y de too ello toy satisfechu.

 

IMG_1817

 

Ahora fui yo quien tras un sorbo del aromático café, disfruté del licor, mientras trataba de poner en orden mis ideas para continuar con tan emocionante relato.

- Y de todo eso, que es lo que recuerda con más emoción y cariño?. Hay algo que añora?.

Ta visto que-i gusta facer les preguntes de dos en dos, eh? - dijo, poniendo una amplia sonrisa en su cara, denotando que seguía el hilo de la broma y la cordialidad - Ufff, son tantísimes coses de tantu tiempu!. Pero creo que sobre todo, la diversidad de xentes, razes y costumbres que conocí tantu en los barcos como en tierra. Y en toes partes, y de cualquier color, siempre atopes xente buena,...y mala, eh, nun crea, tamién hay alguna. Tamién, pensándolo, impresioname haber conocido la evolución de los barcos, desde aquellos viejos veleros hasta los grandes cargueros de mi última época, y po lo que dixen, los de ahora con su gran téunica,  que dixen que tienen.

Aquello último una vez más produjo en mí una cierta perplejidad.

- Pero, Ramón, llegó a navegar en veleros?.

Si, home, sí, nun se asuste. Navegué en ellos, y munchu, que había que ganase la vida. Y en algunos muy famosos, nun vaya a creer. Decien que eren muy marineros y too eso, pero la vida en ellos en general yera trabajosa y dura. 

- Y cuales eran las travesías más peligrosas?

Buenu...eso depende. Efectivamente tol mundo diz que doblar los cabos de Buena Esperanza  Leeuwin  u Hornos son los más peligrosas, pero curiosamente cuando empezó la competencia con los buques de vapor, el sitio más peligrosu yera el Canal de la Mancha. Conoz la leyenda del naufragiu los pianos?.

- No - respondí cada vez más asombrado.

 

[caption id="attachment_2183" align="aligncenter" width="300"]796px-Cutty_Sark_ship_1869_-_SLV_H91.250-164 Imagen obtenida de: http://www.sotaventonline.com/los-ultimos-barcos-mercantes-de-vela-1/[/caption]

 

Buenu, eso dejarémoslo pa mañana, que vién Esteban, y él cuéntalo con más conocimientu. Solo deci-i que afectó al "Preussen", un velero alemán, uno de los más grandes jamas construidos. Yo no estuve, gracies a Dios, en esi naufragiu, pero si que viajé en esi barcu unos años antes. En el únicu de los famosos en que no estuve fue en el "Cutty Sark", y la verdá, hubieseme prestao. Ahora, a mi la verdá que lo que más me gustaba yera el Mediterraneo, por algo lu llamen el "Mare Nostrum". Sentíame como en casa, no en vano allí nació la  nuesa cultura. Fai pocu leí un llibru, Suite Italiana creo que se llamaba, buen llibru, en el que un marineru borrachín de un pueblu costeru de Sicilia contaba que de vez en cuando Ulises gustaba de volver a pasar po-la isla les sirenas y luego pol estrechu entre Escila y Caribdis, y paseaba pol su pueblo. Y será verdá, que ya-i digo que eso del tiempu ye muy raru.  Cuantu daría yo por tar allí y charlar con Ulises. Lo cierto ye que nunca fui tan feliz como navegando por los mares griegos.

Avanzaba la noche cada vez más silenciosa. Los pájaros y los grillos apenas se oían ya, y el olor de las flores solo se percibía levemente frente a los dominantes del café y el licor. Mi asombro iba en aumento y mi curiosidad me hacía querer saber más y más.

- Y después de toda esa vida, como es que se estableció aquí, Ramón?.

Fue otro deseu de la mar. Oyó hablar de les galernes del Cantábricu?.

- Hombre, y que asturiano no? - le contesté.

 

[caption id="attachment_2185" align="aligncenter" width="269"]galerna Imagen tomada de Wikipedia[/caption]

 

En que añu nació usté, si no ye indiscreción?.

Al decirlo puso otra vez cara de socarrona complicidad, dejándome ver que le gustaba el juego dialéctico.

- Como va a ser indiscreción, Ramón!. Nací en el 50 - dije.

Entós de aquella yera piquiñin, pero seguro que recuerda les noticies de la de 1961. Yo navegaba en el "Gaviota" y estábamos a la costera del bonito, llevábamos varios días en la mar. La noche anterior habíamos dormido plácidamente, pero al amanecer comprobamos que el tiempu había empeorao muchísimo, y les males condiciones obligaronos a navegar con el mínimo de velocidad y a favor del viento. La mala suerte fizo que el «Gaviota» se internase en un «xabrón», que ye un puntu de encuentru de dos corrientes opuestes. Un golpe de mar pegó contra nosotros y el barcu dio la vuelta quedando con la quilla mirando hacía el cielo. Cuando me di cuenta ya taba en la superficie a unos metros del barcu. Nadé y garreme a un aro salvavides, que taba sujetu al barcu por unes cuerdes. Entonces salió a flote una escalera y garreme a ella.  El «Esperanza del amanecer» vionos y acudió al socorro. Solo pudieron rescatar a dos marineros, Carlos y yo. Carlos yera el home de Carmina. Un gran tipo, y un gran compañeru. Convenciome pa que viniera unos días a la so casa a reponeme.

Sus ojos se acristalaron. Volvió a menear la copa, y aspirar el aroma antes de beber un pequeño sorbo, mientras ganaba tiempo para que la emoción no se manifestase en su voz, y continuó el relato:

Y entos penselo. Dixieme "A ver, Ramonín, ya tas mayor, ya tienes edá pa jubilate, conociste los siete mares y más de treinta paises, ya viste to lo que tenias que ver. Esta vez nun la palmaste por que Dios nun quiso. Como nun ficiste más que trabayar, y nun gastabes na, tienes unes perruques ahorraes. Ta ahí esa casa tan guapa que se vende. Qué necesidá tienes de metete en más líos?. Por qué nun la compres y quedeste aquí, con estes persones tan buenes a disfrutar la tranquilidad." Y dicho y hecho, compré esta casina, el resto ya lo sabe. Y aquí, y con esta vidina, aseguroilo, soy feliz.

 

IMG_1881

 

Ahora sí que quedaba totalmente descolocado. los números me bailaban pero en modo alguno me encajaban.

- Pero, no lo puedo evitar y le juro que es mi última pregunta, si en 1961 tenía ya 70 años, y además llegó a navegar en veleros de finales del XIX, cuando nació usted?. Qué edad tiene?.

Hala, otres dos!, pero conste que pué faceme to-les preguntes que quiera, eh?. Eso sí, y que yo sepa contestai. Mire, cuando nací?. Nun sé, ya-i dixe antes, que como diz Esteban, el tiempu ye relativu. Yo nun sé si ye relativu o medio pensionista, pero si lo diz Esteban que ye músicu, y esos de tiempos y tempos saben munchu, seralo muy guapamente. Lo que yo-i puedo dicir que aquí nun importa, nun cuenta. . Mire a ver si en toa Pola Seca encuentra un reló o un calendariu. Ya-i digo yo que no. Nun se preocupe por eso, hay coses munchu más importantes.

En fin, que era incapaz de salir de mi desconcierto. Entonces, Ramón se reclinó hacia atrás, bebió el último resto que quedaba en su copa, alisó las manos con el mantel, y dijo:

Bueno, la nueche ta muy guapa pa seguir de cháchara, pero mañana tién que seguir conociendo el pueblu y la su gente. Vendrá por aquí Esteban, y ya verá que paisanu más interesante. Así que, hala, vamos pa riba, pa que escoja habitación, y descanse, y ya sabe, pué quedase tol tiempu que quiera, pocu o munchu, que ya sabe, ye relativu - y volvió a aparecer su sonrisa socarrona.

 

IMG_1899

 

Continuará

 

 

martes, 16 de septiembre de 2014

La pintura victoriana, la colección Pérez Simón y el coleccionismo.

Este es el enlace con el artículo publicado en la revista digital Dignidad y Responsabilidad, que invito a conocer:

http://www.dignidadyresponsabilidad.com/magazine/la-pintura-victoriana-la-coleccion-perez-simon-y-el-coleccionismo/



miércoles, 17 de octubre de 2012

Las cosas de la música,...y de los sentimientos


Ante la posibilidad de disfrutar de la Novena Sinfonía de Beethoven, en interpretación de la OSPA (Orquesta Sinfónica Provincial de Asturias), dirigida por el maestro Rosen Milanov, intenté prepararme a conciencia, siguiendo mi convencimiento de que el mayor conocimiento aumenta el goce.

Así, consulté las doctas opiniones de FranÇois-René Tranchefort, en su "Guía de la música sinfónica", y de Jonathan Kramer, en su "Invitación a la Música", y durante  la semana previa escuché varias veces al día una versión de Von Karajan, al frente de la Filarmónica de Viena.

Transido de los sentimientos de grandeza, alegría y fraternidad que tan sublime obra genera, y complacido de la feliz coincidencia con la concesión a la Unión Europea del Premio Nobel de la Paz, accedí a nuestro Auditorio, dispuesto a escuchar con la mayor reverencia y concentración y dejar que toda mi alma se esponjase en el goce de la belleza.

Cuando en el primer movimiento, y tras el comienzo pianísimo, las cuerdas y la percusión alcanzan el esplendor del rigor beethoveniano, para después conceder una plácida transición y dialogar con el viento madera, cuando en el tercer movimiento se pone de manifiesto la serena belleza de toda la orquesta, incluidos los metales, cuando en el cuarto movimiento las cuerdas más graves desarrollan uno de los temas centrales, y cuando por fin, como si de la culminación de un séptimo día se tratase, emerge la voz humana, extasiada ante la alegría de la fraternidad, sentí la emoción del lenguaje de la música, que a todos nos iguala, sin diferencias, y nos hace trascender, y gocé, y agradecí al destino que Beethoven hubiera existido, y que yo, cerca de doscientos años después pudiera haberlo comprobado y haber compartido tales emociones con mi pareja y con mi buen amigo y vecino de localidad, con los que tantos conciertos hemos pasado juntos.

También agradecí el esfuerzo de los profesores de la orquesta, que nos ofrecieron su trabajo para nuestro deleite, y de la ponderada dirección del maestro Milanov, detrás de la cual había muchas horas de abnegación y de estudio.

Pues bien, poco después quise contrastar otras opiniones más doctas  y con criterio más formado, algunas de las cuales sigo habitualmente, y que son para mí motivo de aprendizaje, y de las que, me consta, los propios músicos admiten como  cercanas a su criterio.

Y aquí, ¡oh, cielos!, surgió la sorpresa. Resulta que según esas doctas y formadas opiniones, el concierto había rayado en el desastre. No había habido emoción ni concentración, las familias orquestales andaban poco menos que cada una a su aire, las transiciones entre ellas se hacían a destiempo, las dinámicas eran desacertadas, la percusión inapropiada, los metales desentonados, y en cuanto a la voz, los coros eran buenos pero no estaban empastados, y el director había hecho una lectura excesivamente convencional de la obra.

Así pues, en mi emoción y en mi disfrute, ¿me había dejado llevar de lugares comunes respecto de la obra?, ¿era simplemente que mi ignorancia musical es supina, lo cual por otra parte está fuera de toda duda?.

¿O quizás en estos avatares residirá precisamente la grandeza del arte?. ¿No será que el arte se dirige directamente a los sentimientos, y estos tienen razones que la razón no alcanza?.

¿No será que lo mismo que debemos reivindicar la libertad de expresión, también debemos reivindicar también la libertad de comprensión?

Los sentimientos no se dejan dominar por los cánones. De hecho, la humanidad avanza cuando los artistas los rompen. En el arte, como en la vida, importa tanto, alguno diría que más,  el sentir como el conocer, y tanto o más importante es la inteligencia emocional como la inteligencia cognitiva.

Por cierto, y para acabar, mi querido compañero de abono, que presume de tener, y de conocer, y me consta que es así, siete versiones distintas de la "Novena", y dos del mismísimo Furtwangler, y que desde sus 87 años está muy cerca de la sabiduría, también se emocionó en el concierto, lo mismo que otros muchos que así lo manifestaron en el muro de facebook de la OSPA.

En fin, que las cosas son según se miren. En este caso, según se escuchen.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

YA TENEMOS GOBIERNO NUEVO

Efectivamente, pasados los trámites pertinentes, a las 19,30 horas de hoy, el Presidente Sr. Rajoy, en una escueta comunicación de minuto y medio, y sin diálogo, comunicó a todos los españoles que ya tenemos nuevo gobierno.

En primer lugar quiero felicitar a todos sus miembros, en reconocimiento de su legitimidad democrática, y desearles el mayor de los éxitos, por cuanto que en su éxito irá nuestro bienestar.

En segundo lugar, en virtud de la potestad que me confiere como ciudadano el artículo 1.2 de nuestra Constitución (La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado), quiero exigirles que no lo olviden, y que consecuentemente recuerden que ellos son unos empleados nuestros a quienes encomendamos la gestión del interés del pueblo, y nunca, nunca "los amos del cortijo".

En tercer lugar quiero pedirles que, por coherencia con su ideología, tengan el valor de decidirse a trabajar por objetivos, y si estos no fueran alcanzados, Dios no lo quiera, tengan definidas las consecuencias a  arrostrar, lo mismo que tiene que hacer todo trabajador de este bendito país, que denominamos España, y que tiene un paro superior al 20 %.

viernes, 9 de diciembre de 2011

UNA MUESTRA DEL HERMITAGE EN MADRID

Mucho se ha escrito, ¡y lo que se escribirá aún!, de lo que es uno de los hechos sociales más relevantes de la temporada: la extensa y maravillosa muestra de los contenidos del Museo Estatal Hermitage, de San Petersburgo, que estos días tenemos la oportunidad de disfrutar en nuestro sin par Museo del Prado.


De los contenidos, calidades, etc., poco puede añadir este pobre amateur, máxime cuando además todas esas informaciones se encuentran recogidas de forma detallada en la muy cuidada página web del Museo del Prado: http://www.museodelprado.es/exposiciones/info/en-el-museo/tesoros-del-hermitage/ , y como se puede apreciar en la misma hay motivos de disfrute para todos los gustos, orfebrería, artes decorativas, escultura, pintura figurativa, impresionista e incluso abstracta en su máxima expresión (Cuadrado negro, de Malevich), etc.

Uno tiene singular pasión por Pablo Picasso, al que considera uno de los máximos creadores de todos los tiempos, y aquí se puede disfrutar de La bebedora de absenta, Niño con perro, Mujer sentada y Mesita en un café. Como es característico de mi admirado genio, cuatro cuadros, cuatro estilos totalmente distintos, y todo ello en un periodo de 11 años,...y lo que aún le quedaba por producir!.


Pero a parte de lo ya conocido, uno siempre trata de buscar nuevos motivos de goce, que para algo le ha de servir su "enciclopédica ignorancia", y he aquí que, en ese sentido, tuve la fortuna de topar con La visita del médico, de Gabriel Metsu.


Según me puedo informar, y también usted, amable lector, en la página del Museo Thyssen-Bornemisza, http://www.museothyssen.org/thyssen/ficha_artista/403 , Gabriel Metsu nació en Leiden hacia 1629, unos meses antes de la muerte de su padre, el pintor de origen flamenco Jacques Metsu. 

El biógrafo holandés Houbraken sostiene que se formó en su ciudad natal, en el taller de Gerrit Dou. Fue uno de los miembros fundadores del gremio de pintores de su ciudad natal, en el que se registró en 1648. Según los documentos del gremio, Metsu se ausentó de Leiden entre 1650 y 1652, periodo en el que probablemente trabajó en Utrecht. En 1657 se estableció permanentemente en Amsterdam y al año siguiente contrajo matrimonio con Isabella de Wolff, emparentada con la familia de pintores Grebber.

La. cronología de la obra de Metsu es difícil de establecer, ya que la mayoría de las aproximadamente ciento cincuenta pinturas que tiene atribuidas están sin datar. En una primera etapa, que abarca los años que pasó en Leiden y Utrecht, ejecutó composiciones de gran formato de carácter narrativo y escenas de herrerías, motivo muy popular entre los pintores de Utrecht. Estas obras iniciales acusan los influjos de los pintores Nicolaus Knüpfer y Jan Baptist Weenix. 

Tras regresar a Leiden en 1652, comenzó a pintar escenas de interiores en las que, al igual que Dou, utilizaba una ventana y una vela como principal fuente de luz. Una segunda etapa en su producción se establece a partir de 1657, cuando se trasladó a Amsterdam. Los interiores domésticos se convirtieron en su tema más recurrente, aunque también pintó retratos, naturalezas muertas y piezas de caza. Su técnica se volvió más refinada y los detalles, en especial la representación de distintos materiales en las ropas, adquirieron más importancia. La paleta de colores fríos y el estilo de sus obras maduras nos revelan influencias de Johannes Vermeer, el gran maestro de Delft, cuyas pinturas inspiraron claramente escenas como Hombre escribiendo una carta y Mujer leyendo una carta, ambas en la National Gallery de Dublín. 

A pesar de que Metsu nunca perdió su individualidad, su estilo fue capaz de asimilar los motivos y las soluciones de los grandes maestros del género como Gerrit Dou, Gerard ter Borch, Pieter de Hooch, Nicolaes Maes, Jan Steen y el citado Vermeer. Su único discípulo conocido fue el pintor de retratos y escenas de género Michiel van Musscher.

Más detalles de su vida y su obra pueden encontrarse en la página propia, http://www.gabrielmetsu.org/ .

En el cuadro que nos ocupa, óleo sobre lienzo de  61,5 x 47,5 cms., realizado entre 1660 y 1667, época ya de madurez técnica del autor, nos muestra una de sus características escenas de interior, en la que con el gran lujo de detalles en las vestimentas y decorado, nos traslada a un hogar de clase acomodada, en la que el personaje principal, subrayado por una sabia utilización de la luz, es una joven enferma de amores, ante la que el galeno mantiene una actitud de serena ecuanimidad mientras que su aya muestra una compasión cercana a la ansiedad. Una nota de gracia la pone el animalillo que cercano a su dueña también manifiesta inquietud.

También de este autor podemos contemplar en el Museo del Prado El gallo muerto, o La cocinera, el el Thyssen-Bornemisza. Por su parte, el Hermitage posee también El desayuno y Los comedores de ostras.