domingo, 10 de julio de 2022

Parada discrecional: Bueño

A escasos nueve kilómetros del centro de la ciudad de Oviedo, en el vecino concejo de Ribera de Arriba, a los pies de la central térmica de Soto de Ribera (¡Ay, el carbón, cuanto daría para hablar! pero ese es otro tema) encontramos la hermosa localidad de Bueño.

Famoso por su paseo de los hórreos, exhibe posiblemente la mayor concentración de estos singulares elementos etnográficos y de sus compañeras las paneras. Unos cuarenta y siete se pueden contabilizar, así como una instalación museística al respecto, el Centro de Interpretación del Hórreo.

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Pero son más los aspectos destacables de este bello pueblo. En lo arquitectónico están la capilla de San Juan de Mata, pequeña construcción de estilo popular datada en 1752, la Escuela de Niños Graciano Sela, construida en 1928 y que en la actualidad es Casa de Cultura, y el Palacio de los Prieto, casona del siglo XVIII, ligada a la familia del filántropo Carlos Prieto, familia por cierto de muy amplias connotaciones musicales, y hoy de propiedad municipal.

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Además este idílico lugar, pleno de tranquilidad, de amplias y muy llanas praderías, donde se respira sosiego, con una población que no sobrepasa los ciento cincuenta habitantes, es admirable por su destacada actividad cultural. Una activísima Asociación Cultural de Bueño organiza regularmente un ciclo internacional de jazz al aire libre, un concurso de Pintura al Aire Libre, así como otras exposiciones, ciclo de Cine al Aire Libre, Noche de fado y poesía, ciclos de conferencias, excursiones y otras muy variadas actividades.

Por todo lo anterior fue más que justa la concesión en 2012 del premio Pueblo Ejemplar de Asturias, otorgado por la Fundación Princesa de Asturias.

También por todo ello consideramos más que recomendable una visita a este idílico lugar. Pasear por sus caminos regala sosiego.

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Y como los asturianos no entendemos ninguna actividad cultural o turística que no tenga su correlato gastronómico, es de mención el restaurante El balcón de Bueño. Instalado en una casona que se integra perfectamente en el entorno, con una preciosa decoración interior en sus dos pisos, en el inferior reproduce también el ambiente de bar-tienda que tan popular fue en los pueblos asturianos. La cocina es de una gran calidad, que podíamos denominar clásica con toques de creación, y siempre con gran delicadeza en la presentación de los platos, decorados con flores. El trato es de una amabilidad y detalle francamente encomiables.

Con todas estas razones, ¿quien no se va a animar a visitar Bueño? Seguro que me agradecerán el consejo.

domingo, 26 de junio de 2022

Un mes, un libro (VI): Cuentos de amor, de Dña. Emilia Pardo Bazán

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Vivir es tener opiniones, deberes, aspiraciones, ideas. No pensar por decreto.

Dña. Emilia Pardo Bazán

Avisado lector, sé que con frecuencia gustas de sumergirte en los clásicos cual piélago donde sedimentan nuestra cultura y nuestra civilización. Y ahí, como los buscadores de perlas, escoges relatos cortos que, al margen de su tamaño, encierren calidad y bellas formas.

Con estas dos agujas  puedes navegar por múltiples rutas desde la antigüedad hasta nuestros días: Las mil y una noches, Calila y Dimna, los cuentos del Conde Lucanor,  el Decamerón de Bocaccio, las Novelas ejemplares de Cervantes, los Cuentos de Kafka, de Julio Cortazar, Juan Rulfo,  Dostoievski, o Chejov. Pero yo te recomiendo que recales durante algún tiempo en el puerto de Dña. Emilia Pardo Bazán.

Mucha Dña. Emilia…dice mi amiga, y es muy cierto porque Pardo Bazán es persona y personaje. Tanto en lo íntimo como en lo ideológico o lo literario no conoce barreras, no tiene prejuicios, se salta victoriosamente todos aquellos convencionalismos que su época trataba de imponerle. Es la suya una imagen poliédrica, con muchas caras diferentes, con luces y sombras, en una autora que fue bastante ignorada y no solo en su tiempo. Anecdóticamente citaré que repasando los ya muy viejos libros de aquel mi lejano bachiller, en la Antología Literaria Española Contemporánea, firmada nada menos que por Lázaro Carreter y Correa Calderón en el año 1964, que comienza con Bécquer y termina con Celaya, no se la menciona.

En el plano ideológico gustaba de moverse con gran facilidad en la dicotomía, aspecto este que la autora nunca rehuía aunque le supusiera al menos tantas fobias como filias.

<<…con evidente perspicacia…establecía claramente las fronteras entre patria y tierra…>>

Ramón Villares.- Universidad de Santiago de Compostela

Lo mismo ocurre en cuanto a sus convicciones íntimas en las que distinguía entre razón y fe, ella que tan reiteradamente confesó su profesión de fe católica. Recuerda la actitud unamuniana, sin el carácter trágico de este, sino abordándolo con gran coraje, y en muchas ocasiones con humor. Aquí se ponen de manifiesto dos conceptos que podían ser transversales en la actitud intelectual de Pardo Bazán: su modernidad y su independencia, que ejercitados en terreno tan delicado nos dan como resultado otro de sus valores: la valentía. Dignos de mención en este sentido son sus análisis sobre el feminismo y la Iglesia.

Todo ello, no cabe duda, la hizo un personaje incómodo no solo durante su tiempo, recuérdese la polémica intelectual que se generó con su intento de acceso a la Real Academia, sino también tras su muerte, hasta el punto de estar oculta, como otros muchos intelectuales, por un régimen, el franquista, para quien estas ansias de cultura y libertad se hacían indigeribles. En el caso de Pardo Bazán con la trágica ironía de la usurpación de un lugar, las Torres de Meirás, que ella había construido como expresión y a medida de su personalidad.

En lo literario hay que señalar como una de sus características, amén de su calidad, la prolificidad. Además de veintiocho novelas, escribió seis libros de viaje, siete obras dramáticas, dos composiciones poéticas y numerosísimas colaboraciones periodísticas, así como cuatro biografías, dieciséis volúmenes críticos y veintidós de correspondencia personal, además de dos traducciones. Y por supuesto los Cuentos, entre los que en una primera aproximación pude localizar cuatrocientos diecinueve, muchos de ellos agrupados en series de diferentes temáticas (Cuentos escogidos, de MarinedaCuentos nuevos, Cuentos de amor, sacro-profanos, dramáticos, de Navidad y Reyes, de la patria, antiguos, actuales, trágicos, de la tierra   o de Navidad y Año Nuevo, y otros sin agrupación específica)

Comprenderás fácilmente, avisado lector, que el análisis de esa ingente producción supera con mucho mis capacidades y la intención de este escrito, por lo que ciñéndome a mi recomendación inicial de los cuentos, te sugiero la serie de los cuarenta y cuatro Cuentos de amor.

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En ellos está recogida toda la esencia de la literatura de Pardo Bazán: prosa elegante, léxico riquísimo, relatos bien armados, con ritmo que mantiene in crescendo el interés del lector para llegar a unos finales habitualmente sorpresivos, y todo ello acompañado de humor, ironía y en ocasiones una muy sutil crítica social.

A su vez, en lo temático destaca la variación, pues contempla el amor como algo polifacético que puede ser abordado con muy diversos puntos de vista. En ocasiones parece una fantasía delirante, otras veces predomina el desamor y el desengaño, y por supuesto, el engaño.

También aparece, ¿cómo no?, el monstruo de los celos, y en casi todas las ocasiones la ternura. Todo ello mostrando las múltiples caras de algo que por ser pasión no puede quedar encerrado en una fría clasificación, que una cosa es admirar la belleza de las mariposas y otra muy distinta el estudio de la entomología.

Me preguntas que cuáles te recomiendo, que por donde empezar. La respuesta, aunque sé que te defraudará, es sencilla: léetelos todos, y el orden no importa. Al ser relatos cortos permiten una lectura cotidiana para la que es fácil encontrar tiempo. Un ritmo de dos por día es posible y una dosis que no te saturará, que hasta el mejor vino en exceso abotarga los sentido y elimina el disfrute . Así en menos de un mes te habrás regalado una terapia completa de belleza que tu espíritu agradecerá para siempre. Pero eso sí, léelos con tranquilidad y sosiego, centrándote en cada uno de ellos, paladeando cada palabra, cada construcción de la frase y aprovechando el conocimiento de los términos hoy inusuales, esa riqueza léxica a la que antes hacía alusión.

Una advertencia quiero hacerte: ponte en el espíritu de la época, tercio final del siglo XIX, donde el estilo literario era muy diferente e incluso también los conceptos sociales. Pero no olvides que en cualquier etapa de la historia del arte, en todas sus variantes, nos podemos encontrar con la belleza.

Estoy seguro de que al terminar me agradecerás la sugerencia.

P.D.: Por si todo esto fuera poco, a los cuentos de Pardo Bazán puedes acceder gratuitamente en la página web cuyo enlace te dejo aquí.

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Al trantrán

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Pues así a lo tonto, a lo tonto, al trantrán, uno de los marcadores de la plataforma me indica que esta entrada será la ducentésima desde que comencé a publicarlas allá por el año 2012. Un ordinal ya significativo, amén de redondo, que puede ser una buena excusa para reflexionar sobre el mismo.

Antes de seguir he de hacer una salvedad. En realidad mis comienzos blogeros fueron en 2009, en otra plataforma cuyo marcador me indica que tiene veintiséis entradas más hasta confluir con la actual, pero sinceramente creo que estos pequeños detalles materiales no interfieren con las reflexiones que me trato de imponer.

Volvamos al principio, en que mi amiga me dijo:

—¿Por qué esa manía que te ha dado ahora de publicar un blog?

—Porque me divierte escribir, siempre me ha gustado y ahora tengo tiempo para ello -le repliqué.

—Vale, entiendo que te guste escribir, y que lo hagas para tí, pero eso no implica que tengas que publicar lo que escribes. ¿Qué le importa al ciberespacio a donde vas de viaje, con quien vas a la ópera, que libros lees o que opinas sobre no sé que cosas?

Callé por no iniciar una discusión que pudiera erosionar nuestra amistad, y sobre todo por la razón fundamental por la que procuro no discutir nunca: porque tal cosa me da mucha pereza.

Pero la verdad es que sus cuestionamientos no me cayeron en saco roto, sobre todo viniendo de una cabeza tan bien amueblada como la de mi amiga. Y no solo no los desestimé sino que las dudas aumentaron cuando algunos otros amigos de verdad, de los que conozco la sinceridad de sus afectos, me insinuaron que todo el que publica, sea en el medio que sea, lo hace por una u otra forma de vanidad. Incluso uno de ellos, cuya inteligencia, sentido del humor (¿no son ambos la misma cosa?) y buena literatura, que acaba de publicar su primera novela admite que el ejercicio de exhibicionismo que conlleva escribir se convierte en un paseo desnudo por la plaza del pueblo en una gélida noche de invierno.

Así pues se imponía meditar sobre la cuestión. Yo nunca me consideré vanidoso, pero ¿y si estaba equivocado? Si todos lo dicen, quizá sea así. No cabe duda, debo repensar por qué escribo, y este redondo ordinal me da un pretexto para ello tan bueno o tan malo como cualquier otro.

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Eso sí, reivindico mi aserto inicial: escribo porque me divierte. Además es uno de mis refugios. No solo ocupa mis pensamientos y los desvía de otros más desagradables, sino que puedo crear un mundo a medida de mis gustos e ilusiones. A otros les da por pintar, dedicarse a la jardinería, correr o leer. A mí me divierte escribir. Y desde que lo hago aprendí muchas cosas. Debo esforzarme para encontrar las palabras exactas y comprobar su significado, tengo que cuidar la composición de las frases, que las historias o los datos volcados en el escrito tengan verosimilitud y sean exactos, y al comprobarlo voy aprendiendo. Además hay que dar coherencia y solidez a la estructura de lo escrito, tanto en lo formal como en el contenido.

Curiosamente, aunque tal vez no sea tan sorprendente, también he modificado (creo que a mejor) mi hábito lector, no en vano, como dice Jordi Nadal, <<escribir bien suele ser el resultado de leer bien>>. Me fijo más en aspectos que van más allá del mero contenido, trato de comprender las estructuras de las lecturas, buscar su posible función expresiva, conocer más a fondo al autor y sus circunstancias, valorar sus posicionamientos, y he adquirido la manía, que les recomiendo, de leer teniendo cerca el smartphone o la tablet como artilugios que me permitan tener acceso a internet y comprobar personajes, ambientes o conceptos, lo que hace que esos aprendizajes a los que antes aludía se multipliquen con el ciberespacio.

También he aprendido otras dos cosas. Una, corregir, corregir, corregir hasta la saciedad los escritos. Es tedioso, sí, pero siempre compruebo que cuando ya creía el texto terminado, aparece algo susceptible de corrección. Otra, es conveniente dejar reposar lo escrito un tiempo equis antes de su publicación, pues los sentimientos que lo generaron pueden haber variado y ser considerados dignos de un nuevo cauce o modificación.

Pues todas esas satisfacciones, y otras muchas, me da el escribir. Por eso me divierto. Pero, ¿en definitiva, hay que publicar o no? Al fin y al cabo pasa algo similar a cuando alguien está aprendiendo a tocar un instrumento musical. Lo hace para si mismo, para su propio divertimento, sin que piense llegar a ser un concertista de élite, pero el hecho de tener que tocas ante algún público, por pequeño y cercano que sea, le obliga a esforzarse en el aprendizaje.

Después de todas estas consideraciones, al final quizá sí es que, aunque no me lo creía, sea algo vanidoso. El cuanto, júzguenlo ustedes. O quizá es que hay otras razones ocultas en el fondo del psique que me impulsen a ello. ¡Pero no hay que abrir todos los armarios!

At last but no least gratitud sin límites a esos setenta y nueve seguidores fijos y esos otros trescientos diecisiete ocasionales, por su paciencia y generosidad.

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viernes, 27 de mayo de 2022

Un mes, un libro (V): Obra maestra

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Título: Obra maestra

Autor. Juan Tallón

Editorial: Anagrama

Querido amigo A:

A medida que iba leyendo el libro que te adjunto me imaginaba lo mucho que habrías de disfrutar con el mismo. Ahora bien si me preguntas a qué genero deberíamos adscribirlo, francamente no sabría decirte. ¿Es relato novelado de unos hechos reales? ¿Es reportaje periodístico con añadidos novelescos? ¿Es novela negra? ¿Es simplemente la edición de una astracanada, no por ello menos trágica? Júzgalo tu mismo y luego me iluminarás con tu siempre ponderado juicio.

Para ir sacándote de la intriga (¿o quizás para introducirte más en ella?) intento situarte. El origen de lo relatado tiene lugar allá por el año de 1986, en aquella España en plena efervescencia democrática, necesitada de revalidarse en modernidad ante los países de nuestro entorno, como gustaban de decir la clase política y periodística. Para ello, entre otras cosas, se decide hacer, de prisa y corriendo y un poco a la trágala como habitualmente en nuestro país, un museo de arte contemporáneo, el actual Reina Sofía, e inaugurarlo con un ceremonial que asombrase (¡y vaya si asombró!) a ese antes citado entorno presuntamente validador.

Con este motivo se decide solicitar obra para una magna exposición a lo más granado de la modernidad pictórica y escultórica, tanto nacional como internacional. Así se hizo con nombres como Georg Baselitz, que por cierto el día antes de la inauguración se marchó de Madrid indignado por lo que él consideraba un trato inadecuado, Eduardo Chillida, Twombly, Antonio Saura, Antoni Tápies o Richard Serra, todos ellos artistas a los que conoces sobradamente.

Este último respondió con una de sus habituales obras monumentales que tituló Equal–Parallel: Guernica–Bengasi. Fíjate si sería monumental que pesaba ¡treinta y ocho toneladas! (sí, lees bien), y para introducirla en el museo hubo que derribar parte de su recién rehabilitada fachada. Acabada la exposición la obra fue almacenada, y como no era posible hacerlo en el propio museo se encargó el asunto a empresas externas especializadas, acorde con lo que a posteriori se instauraría como tendencia de externalización de los trabajos de la administración. Cuando años después se la quiso volver a exponer, la pieza había desaparecido, y en 2006, es decir transcurridos veinte años, este hecho tuvo que ser admitido públicamente por el museo.

¡Veinte años después! se reconoce que no se tenía ni idea de qué había pasado con una pieza de, te recuerdo, treinta y ocho toneladas, lo que hace que no sea fácil que pase desapercibida, y por la que se habían pagado, y creo que este dato también es significativo, treinta y seis millones de las antiguas pesetas de dinero público.

Hasta aquí los hechos, con alguna cuestión más que va saliendo a lo largo del relato.

¿Qué hay acerca de la obra literaria que origina esos hechos, y de la que estamos hablando?

Como te decía no es fácil adscribirla a un género concreto pues transciende los cánones habituales creando una estructura muy original. Obra coral en cuanto que multitud de personajes implicados van apareciendo en sus páginas relatando la visión de su participación en la historia. El autor organiza estas apariciones de forma muy abierta, asimétrica, con desigual duración de los epígrafes, lo que hace a la obra muy dinámica y con gran agilidad, proporcionando un continuo interés en su lectura.

Además está escrita con una prosa muy elegante que va concediendo a cada uno de esos personajes un tono muy adecuado a su personalidad y estatus social. Así por ejemplo Philip Glass , que define a si mismo como compositor contemporáneo que basa su música en estructuras repetitivas, en su discurso reitera la conjunción «y» de un modo notable, confiriéndole un ritmo muy musical y acorde con su estilo. Con todo ello el autor acaba recreando un magnífico retablo de una sociedad que, en muchas ocasiones, genera negativo asombro, al punto de que raya también el género de la novela picaresca, eso sí, en la posmodernidad.

Llegados a la última página  de la obra no sabemos como fue la verdadera historia de la desaparición y cuanto hay de cierto o de inventado en ella, pero ¿eso importa?.

Al fin y al cabo, cada persona narra una historia de una manera, y esa historia debe ser cautivadora y espontánea. Si no es cautivadora y convincente, entonces no tiene valor (Radu Lupu)

¿Y qué hay del autor? He de confesar que, en mi enciclopédica ignorancia, lo desconocía totalmente, por lo que, a día de hoy, aparte de reconocerlo como un magnífico autor en cuya obra creo que merece profundizarse, lo único que sé de él es lo que cualquier persona con un mínimo interés puede obtener en la solapa de la publicación y en Wikipedia o similares.

Licenciado en Filosofía, trabaja en el campo del periodismo y la comunicación. Fue corresponsal del periódico La Región y después jefe de prensa de la Secretaría General de Emigración hasta 2008. Trabajó en la Cadena SER, en la revista Jot Down, y en El Progreso.

Participante en diferentes publicaciones colectivas, obtuvo con su primera novela el VI Premio Nicomedes Pastor Díaz. Sus libros abundan en la metaliteratura y en la derrota. Desde 2020 es miembro de la sección de Pensamiento del Consejo de la Cultura Gallega. En 2013 publica El váter de Onetti en castellano, al no encontrar editores que quisieran publicarlo en gallego, idioma en el que estaba escrito originalmente. En 2018 publica su primera gran novela, Salvaje Oeste, que ficciona el poder en la España del Siglo XXI. En 2020 Rewind, a pesar de las dudas de sus editores con respecto al título. Otros de sus títulos son Libros peligrosos o Mientras haya bares.

Entre sus distinciones cabe destacar: Ganador del VI Certamen de relatos Francisco Fernández del Riego, del III concurso de Narrativa Erótica La Máquina de Vapor, del IV Premio Pastor Díaz de Novela, por La autopsia de la novela, del Premio Modesto R. Figueiredo en el 2009, por Era él, finalista del Premio de novela corta Manuel Lueiro Rey en el 2010, por La pregunta perfecta, ganador del Premio Lueiro Rey en el 2012, por Fin de poema, o del Certamen Manuel Murguía en el 2013, por Consanguíneo.

De sus muchos artículos periodísticos en los más sonados medios nacionales destaco por divertido uno muy reciente cuyo enlace dejo aquí.

Por último, por si fuera poco el interés que despierta la historia en sí misma y la alta calidad de esta obra, denominémosla por fin como lo hace su editorial como novela no ficción, a partir de la segunda parte introduce otros niveles más allá del relato de las vicisitudes de la escultura. Uno más que interesante es la sempiterna controvesia sobre la naturaleza y aledaños del arte contemporáneo. Incluso algún artista consagrado, como José Manuel Bouzas llega a calificar la obra Serra como cachivache.

También, y a mayor abundamiento, tanto las seis intervenciones de Richard Serra como la de otros muchos artistas, críticos, gestores de arte, o de otras personas que de un modo u otro trabajaron con el norteamericano en la génesis de su obra, acaban convirtiendo el libro en algo que podría remedar un catálogo razonado del escultor.

Bien sabes, amigo A., que cuando una obra me gusta, y en mi poco entender la considero de calidad, hago de su consejo un acto de amistad. Pues bien, esta es una de ellas. Estoy seguro que la disfrutarás.

P.D.: Como sé que eres amigo de los maridajes y las sinestesias, en este caso la obra tiene que acompañarse con música de Philip GlassAquí te dejo un enlace. El vino, obviamente de California, ¿un Opus One, del Valle de Napa?

domingo, 22 de mayo de 2022

Mirando al bosque: real(e)dades.

-¿En qué piensas? -me preguntó mi acompañante al observarme ensimismado y aún más, al punto que ni prestaba atención a la copa de exquisito vino blanco que había pedido.

-Pues mira -respondí -por más que lo intento no puedo quitarme de la cabeza la repulsa que me produce la actitud de ese personaje que denominan emérito, y que a mi modo de ver de meritorio no tiene nada, y su desfachatez presentándose aquí como se presenta.

-¿Y por qué ese enojo? Por mal que te pese el personaje es un ciudadano español y no tiene ninguna cuenta pendiente con la justicia, así que está en su derecho a venir y pasear libremente por el país.

-Bueno, bueno…abría mucho que matizar. Que es ciudadano español, legalmente, sí. Pero los derechos y los deberes tendrían que ir siempre de la mano, y en este caso por los cargos que ocupa y las prebendas que ellos le aportan debería estar obligado cívicamente a guardar una serie de actitudes ejemplarizantes que están muy lejanas a las que practica.

>>No solo así él mismo lo reivindicaba en muchos de sus mensajes navideños en los que incluso se permitía dar lecciones de moralidad (ahí están las hemerotecas) sino que incluso por alguna de ellas llegó a pedir perdón y asegurar públicamente que no volvería a suceder. Pero volvió a suceder, y con hechos incluso más escandalosos.

>>En cuanto a las cuentas con la justicia, desgraciadamente todos bien sabemos que el derecho procesal obra milagros al no juzgar el fondo de las cuestiones sino la adecuación de las formas. En cualquier caso además de los juicios que se ventilan en los tribunales, en las sociedades democráticas deberían darse los enjuiciamientos cívicos y políticos.

>>Al respecto, en el caso que nos ocupa hasta la Fiscalía General en su informe de archivo de la causa admite la existencia de sólidos indicios de delito, pero que son difíciles de juzgar por la prescripción de los mismos y por la inviolabilidad del sujeto implicado. Es decir, que no se puede asegurar que no haya cometido delitos sino que se escapa por las rendijas del procedimiento. Y no olvidemos que aún tiene alguno abierto en el Reino Unido donde la inviolabilidad no le serviría.

>>En todo caso, el que un sujeto que vive a cuerpo de rey (lo de la esencia y el merecimiento de ello es otra historia) a expensas en gran parte de dinero público venga a un país donde existen altos niveles de necesidad y pobreza (y no me llames demagogo, es una realidad verificable, y también sé que la responsabilidad no es únicamente de él sino de otras muchas personas e instituciones), te decía, venga en medio de un operativo ostentoso y carísimo a reunirse con sus amigotes para charlas de barcos y regatas, me parece simplemente repulsivo y un insulto intolerable a los millones de conciudadanos que están buscando trabajo (no era un derecho constitucional?) o levantándose muy temprano todas la mañanas para encontrarlo en formas miserables. Todo ello me retrotrae a dieciochescos pasajes fernandinos y aquello de vivan las caenas.

Mi acompañante callaba, no sé si porque asentía o por no discutir. En todo caso yo, que ya estaba embalado, continué:

-Y por cierto, todos los padres también se equivocan a veces, y los de la Patria tienen el mismo derecho, y creo que lo hicieron cuando allá en Gredos redactaron el artículo 56.3, entre otros muchos, y con él sentaron el obsoleto y ridículamente anacrónico concepto de la inviolabilidad del rey. Por eso creo que cuando nuestra desorientada clase política se decidan a repensar sus ideología, la posmodernidad y las consecuencias de la sociedad líquida, si es que les da tiempo antes de caer definitivamente en las garras de los populismos que en estos tiempos son, harían bien en corregir esta anomalía, junto con otras muchas.

>>En fin, aún recuerdo aquel panfletario discurso navideño de 2011 cuando el personaje que nos ocupa, con engolada grandilocuencia, aseguraba que la justicia es igual para todos. Una vez más se cumple el sabio adagio popular que dice que unos son más iguales que otros.

Y dicho esto, con sensación de satisfacción me centré en el antes citado exquisito vino blanco, cuyos aromas y sabores aumentaron aún mucho más esa satisfacción.

domingo, 8 de mayo de 2022

Nuestros vecinos invisibles

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Con mayor frecuencia de la deseada caminamos por la vida con las orejeras emocionales colocadas. Absortos en nuestras cuestiones a las que concedemos una importancia absoluta y que en ocasiones no pasan de nimiedades intrascendentes, no nos queda tiempo para considerar a nuestros semejantes.

Los medios de comunicación, con motivaciones muy diversas, nos recuerdan la existencia de la guerra, la muerte, el hambre o la crueldad, pero nosotros seguimos tomando el café o comiendo frente al televisor mientras nos autojustificamos pensando que vaya por Dios, que todo eso es triste, pero que ahí nosotros nada podemos hacer, y que lo que ciertamente es grave es nuestro asunto.

En definitiva acabamos ignorando a quienes nos rodean, como si no existiesen o como si fueran invisibles.

Por eso es muy importante que algo o alguien nos recuerde que hay otros seres humanos que pasan por situaciones de necesidad y/o de dolor, que la vida los convirtió en desafortunados sin que ellos hicieran nada por merecerlo, sin ser en lo esencial y en su dignidad distintos a nosotros.

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Es también es importante que algo o alguien nos recuerde que sí se puede hacer, pues hay pruebas evidentes de que alguien sí lo hizo, lanzándose a aventuras que parecían locuras sin futuro, por las que muchos los llamaron insensatos, pero con generosidad y constancia alcanzaron la meta de poder poner un pequeño grano de esperanza, de ilusión y de amor en aquellos que carecían de ello y parecían invisibles en su sufrimiento.

Pues esa necesidad de que algo o alguien nos lo recuerde la colma la Fundación Alimerka en una brillante exposición fotográfica que titula precisamente así: Nuestros Vecinos InvisiblesGracias al arte de cuatro excelentes fotógrafos y de una Comisaria de la exposición nos muestra la tarea y las historia de los componentes de cuarenta y cuatro entidades que vuelcan toda su ilusión, su imaginación y su fuerza en mejorar la vida de sus asociados, restaurándoles su visibilidad y su dignidad.

Todo todo un ejemplo y un estímulo para pensar que otro mundo mejor es posible, que se pueden hacer muchas cosas para seguir ese camino si no perdemos tiempo y fuerzas en egoísmos estériles.

Gracias por ello a todos los que participan en tan grande tarea.

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domingo, 1 de mayo de 2022

Un mes, un libro (4): El último verano de la URSS

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Desgraciadamente los aspectos más trágicos de la actualidad teñida de horror y muerte otorgan una nueva vigencia a este libro.

La autora, Sara Gutierrez,  brillante doctora en medicina aparte de periodista y otros emprendimientos, tras obtener el Premio Extraordinario Fin de Carrera por la Universidad de Oviedo, consigue una beca para cursar la especialidad de Oftalmología en una de las entonces repúblicas de la Unión Soviética, concretamente la de Ucrania, y más exactamente en la ciudad, hoy tristemente célebre, de Jarkov.

Finalizada dicha especialidad, en el verano de 1991 y ante la posibilidad de no volver en un futuro próximo por aquellas tierras, decide realizar un viaje fin de estudios para conocer algunas de sus históricas y bonitas ciudades, siguiendo el eje Mar Báltico – Mar Negro, y acompañada de una compañera uzbeca, Yulduz, que aporta muchos aspectos de ingenua ternura a todo el relato.

Como buena periodista, va tomando ágiles notas durante todo el recorrido, que años más tarde, y por mor del tiempo dilatado que le confirió el confinamiento pandémico, las transformó en un bello libro, tanto por su contenido como por el continente.

Y digo lo del continente porque el libro en si mismo, como objeto, es una joyita. Editado muy cuidadosamente por Reino de Cordeliamuestra una factura muy atractiva a la vista y al tacto en los tonos y texturas de su papel, así como por los delicados detalles que separan capítulos o párrafos, y todo ello culminado con unas muy acertadas ilustraciones de Pedro Arjona que sabe enfatizar la esencia de cada ciudad y etapa del viaje, así como reflejar esa citada ternura de Yulduz que atraviesa todo el texto.

Los buenos libros, y este lo es, son amigos que nos van a acompañar probablemente durante toda nuestra vida, por lo que si además son bellos, y este lo es, van a añadir un plus a su disfrute.

Respecto del contenido, la prosa es elegante y el ritmo ágil, lo que hace muy fácil y atractiva su lectura. Además aporta exactas y completas descripciones tanto del estilo de  vida en aquel tiempo en Jarkov y en la URSS como de las ciudades y por las que transcurre el viaje y su historia, lo que lo transforma en una atractiva guía de viaje, o al menos complementaria de la que queramos usar. Sería una estupenda invitación a reproducir la experiencia, si no fuera por las trágicas y peligrosas circunstancias por las que la región atraviesa, como señalo anteriormente.

Y esa trágica actualidad probablemente sea mejor comprendida a la vista del citado libro, que también nos describe la plural mentalidad de los habitantes de la región, lo que probablemente expliquen algunas de las actitudes vigentes hoy en día. Recordemos al respecto el análisis que a partir de la página 72 realiza un veterano militar, que viajaba exhibiendo orgullosamente sus muchas condecoraciones, en el que critica a  Mijaíl Gorbachov y las consecuencias de su actitud presuntamente débil y complaciente, concluyendo que nuestros logros son, sin duda, muchos más e infinitamente superiores a los suyos…, eso que se ve en la televisión son decorados y películas; la realidad es bien diferente. En Occidente, los niños se mueren de hambre y los hombre vagabundean buscando un trabajo que no hay…

También a este respecto la figura de Yulduz y la descripción de las condiciones su vida una vez que vuelve a su patria, la también antigua república soviética de Uzbekistan, donde nuestra protagonista pasados unos años por fin va a visitarla, nos hace comprender la existencia de otra realidad y otras mentalidades en las que ven los acontecimientos desde prismas muy distintos a los nuestros.

En fin, otra propuesta de lectura que sugiero como signo de amistad, con el deseo que con ella disfrutéis y reflexionéis.  El libro lo merece y es seguro que os lo proporcionará.Unicamente queda ensombrecido por la pena que estará sufriendo la autora al ver las imágenes de su querida Jarkov y sobre todo por el dolor terrible e injusto por el que están pasando sus habitantes. ¡Ojalá no perdamos del todo la  humana compasión y podamos contribuir de alguna manera a evitar los sufrimientos de esta  y desgraciadamente  otras muchas tragedias!

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